Con toda la uva dentro de la bodega, damos por finalizada la vendimia 2020, que pasará a la historia por ser la más atípica de las 66 vendimias que llevamos a nuestras espaldas. Y es que sin duda el Covid-19 ha puesto la nota discordante y ha dificultado una de las tareas más significativas en nuestro calendario, que ya en condiciones normales es bastante complicada.

En la bodega, hemos adaptado las instalaciones y los procedimientos de entrega de la uva para poder garantizar la seguridad de socios y trabajadores. Y nuestros socios han tenido que tomar medidas excepcionales para garantizar el cumplimiento de las normas de seguridad e higiene en el campo, lidiando además con pruebas PCR, confinamientos y otras eventualidades propias de la vendimia.

Aunque el inicio de la vendimia se adelantó, en Bodega El Arca de Noé comenzábamos la vendimia el 14 de septiembre para recoger la variedad blanco tempranillo. De forma escalonada y diferenciando zonas, se fueron incorporando el resto de variedades a medida que la uva iba alcanzando un grado de maduración óptimo. Tras 26 días de intenso trabajo, el 9 de septiembre dimos por finalizada la vendimia con la recepción del último remolque de tempranillo.

Así que desde la relativa tranquilidad de tener la uva en los depósitos y comenzando el “mágico” proceso de transformarse en vino, podemos hacer un balance positivo de estas vendimias. Porque pese a las dificultades e incomodidades, nos hemos adaptado y hemos hecho frente, unidos como siempre, a las eventualidades surgidas. Además podemos decir que la uva recogida en esta campaña ha sido de gran calidad, por lo que esperamos que la añada 2020 sea recordada no sólo por el Covid-19, sino por haber dado lugar a grandes vinos.